La grúa y el compromiso con la sociedad


Con mi reciente incorporación a Acorde consulting, he tenido la ocasión de acercarme en metro a la oficina paseando por un nuevo espacio peatonal: el recuperado Paseo de Churruca, en el frente de la ría, a la altura del barrio de Altzaga. Para mi sorpresa, se podía observar la ría mediante una especie de grada con diferentes alturas a lo largo de toda la calle José Luis Goyoaga.

Mirando en periódicos locales, leí que los responsables del proyecto ponían especial atención en los diferentes pavimentos utilizados, mobiliario urbano y luminarias, en las que se habían buscado «acabados acordes con la ribera marítima», según el concejal de Urbanismo… “Umm… acordes? “Ésta es una señal” pensé, con la certeza de que me incorporaba profesionalmente a un buen proyecto.

Descubrí que la construcción de dicho paseo llevó un retraso de varios meses, debido a la presencia, en un tramo, de tierras impregnadas de aceites industriales que fueron retiradas por un gestor autorizado. “Muy bien, como debe ser” pensó mi hemisferio izquierdo, en calidad de consultor de medio ambiente… pero céntrese, Sr. Murgia!

El caso es que durante otro paseo, en una de esas plataformas me encontré instalado un elemento decorativo muy interesante: una de las antiguas grúas que prestaban servicio al Astillero. Según informaciones Antigua grúa propiedad de la SFE (alambres y cables de Erandio). Originaria de principios del siglo XX, se ve que fue sometida a un proceso de recuperación para devolverle el esplendor original.

LA GRÚA

Una grúa que, majestuosa a pesar de sus pequeñas dimensiones, se me antojaba como una buena analogía con nuestras PYMEs: las que levantan y mueven las “pesadas” cargas de la economía, viviendo y sobreviviendo, generando riqueza mediante nuevas formas de producir, gestionar y en definitiva; avanzando en formas de mejorar y ser más competitivas…
Leí que dicha grúa recientemente había sido anclada al suelo, al «detectarse que chavales la giraban de un lado a otro, lo que podría ocasionar algún accidente».

“Efectivamente”, pensé. Al igual que el punto de apoyo de una palanca, el tener un buen anclaje es la base de toda grúa. El anclaje, el agarre, la sujeción… recogiendo la idea de un anuncio de neumáticos de hace años… “ La potencia sin control (anclaje en este caso) no sirve de nada!”.

De repente, esta idea me hizo recordar unas palabras leídas hace poco y atribuidas a Kofi Annan, Premio Nobel de la Paz 2001 y 7º Secretario General de las Naciones Unidas cuando habló en Río de Janeiro (1992) sobre la necesidad de una sociedad que se mueva en conjunto. Sobre el sector productivo, dijo que “las empresas no pueden ser exitosas, cuando la sociedad fracasa. Las empresas deben asegurarse que las decisiones que tomen contribuyan con la sostenibilidad y la sociedad”.

Esta idea, que yo había recogido anteriormente en varias jornadas formativas que he impartido estos últimos años en torno a RSE y Sostenibilidad, proviene del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, (World Business Council for Sustainable Development en inglés), también conocido por sus siglas en inglés WBCSD, y aparece en su listado de 10 ideas para orientar a las empresas:

2. Los negocios no pueden tener éxito en sociedades que fracasan. No hay futuro para el éxito de las empresas si las sociedades que las rodean no están funcionando.

Ese anclaje, que define cuándo una grúa es eficaz o es peligrosa (para los niños, en este caso) se corresponde completamente con el compromiso con la sociedad de nuestras empresas. Este concepto se encuentra dentro del paraguas de la RSE, junto al compromiso con las personas de una organización o el logro de resultados o impacto económico. Pensando en el concepto de triple objetivo de la sostenibilidad, el aspecto “social” ocupa un tercio del planteamiento general. De la misma forma, el arraigo, el afianzamiento o la interdependencia de una empresa con su “grupo de interés – sociedad” forma parte intrínseca a su evolución, a su éxito.

Merece la pena destacarlo cuando EUSKALIT, en su Modelo de Gestión Avanzada le ha dedicado un subelemento completo (S.1 Cómo gestionamos el compromiso con nuestro entorno Social) dentro el elemento 4: Sociedad. Por algo será.

Así, creo firmemente que la importancia del compromiso con la sociedad (dentro de la RSE en la gestión de una empresa) se interpreta como mucho más relevante y necesaria cuando uno se imagina una grúa trabajando, bien arraigada en la sociedad, el suelo, su suelo, el que conoce y del que depende su éxito; y donde comparte su riqueza.

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